El mal uso de la palabra poker es uno de los motivos que dificultan su total integración a lo que podríamos considerar juegos de habilidad. Mucha gente lo considera rápidamente como un juego de azar porque lo asocian con juegos como el póquer caribeño tan habituales en los casinos. La realidad del póquer es muy distinta y son muchas las modalidades que lo forman; debemos tener claro que poker es el nombre genérico que reciben centenares de juegos distintos, por lo que deberemos conocer cada una de esas modalidades para poder saber de qué estamos hablando.
De todas esas variantes, el Texas Hold´em es la modalidad más popular. El evento principal de las World Series of Poker (WSOP) -que concede el título de campeón del mundo- se disputa bajo la modalidad Texas Hold´em y consiguió reunir el año pasado a más de 8700 jugadores.
Las reglas del poquer son bastante sencillas: se reparten dos cartas boca abajo a cada jugador y éstas se podrán combinar con las cinco cartas comunitarias que se repartirán boca arriba en el centro de la mesa. Es decir, cada jugador podrá utilizar las cinco cartas de la mesa además de las dos que tiene para conseguir la mano más alta.
Una vez repartidas las dos primeras cartas a cada jugador hay una primera ronda de apuestas. El jugador sentado a la izquierda del botón del croupier/repartidor está obligado a poner una apuesta inicial obligatoria (ciega pequeña), al igual que el jugador situado a su izquierda (ciega grande). Los jugadores tendrán la oportunidad de ver, retirarse, subir o la apuesta.
Tras esa primera ronda de apuestas, el dealer o repartidor coloca tres cartas boca arriba y a la vista de todos encima de la mesa (a esas tres primeras cartas se les denomina flop). Se procede con una segunda ronda de apuestas. Luego se reparte una cuarta carta común (el turn), al que sigue una tercera ronda de apuestas. Por último se reparte la quinta y última carta comunitaria (el “river”) y se realiza una última ronda de apuestas. Gana quien tenga la mano más alta al enseñar.

